Lunes, 30 Enero 2017 17:17

Una fórmula básica para el éxito

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Existe un elemento esencial que permite a las personas alcanzar el éxito en sus vidas, conócelo aquí.

Hoy en día se habla mucho de éxito, y la verdad es que parece que poco sabemos acerca de él, ocasionalmente limitándonos a hablar de reconocimiento social o simples logros económicos, dejando a un lado la integralidad que nos caracteriza como seres humanos…

No obstante, desde que nacemos somos formados bajo la idea de la disciplina y el trabajo duro, ya que según la creencia popular, solo algunos tienen el privilegio de contar con un talento especial que les permite triunfar sin un gran esfuerzo; sin embargo, lo anterior no es cierto y más bien representa una limitada visión de la ecuación que compone el éxito.

Pues bien, para comenzar a entender la ecuación del éxito, debemos conocer y ser conscientes de la existencia de un primer elemento, tal vez el más fundamental, partiendo de la idea según la cual todo ser humano nace con una capacidad integral que reúne aspectos como su personalidad, competencias, tipos de inteligencia, intereses y valores; al integrar estos elementos, se conforma lo que en Psigma Corp denominamos el Talento Natural, que podríamos describir en pocas palabras como esa mezcla particular de fortalezas naturales que hacen especial a cada persona y la predisponen para el éxito en determinados ambientes; ese talento encuentra diferentes habilidades en cada individuo con diferentes grados de desarrollo que, al integrarse bajo una ejecución especifica, dan un resultado puntual.

Desde esta perspectiva, nadie es bueno ni malo, simplemente diferente. Generalmente, algunas habilidades suelen contraponerse a otras, lo que permite observar, en los primeros años de educación, personas con afinidad por las matemáticas pero probablemente con dificultades para el arte o las ciencias humanas y viceversa. Resulta impresionante ver el equilibrio con el que opera la naturaleza; sin embargo, las diferencias se tornan notables dependiendo del tipo de mezcla de habilidades naturales que cada uno tenga y la manera en que éstas sean coherentes con las oportunidades de desarrollo que ofrece el ambiente, lo cual representa nuestro siguiente elemento en la ecuación.

El segundo elemento que deberás tener en cuenta es el ambiente. Evidentemente, si naces en un medio privilegiado, con acceso a oportunidades de crecimiento notables como círculos sociales altamente competitivos o un acceso a la mejor educación, es probable que el desarrollo de esa materia prima que hemos llamado Talento Natural sea más sencillo y alcances un desempeño superior en la áreas en las que naturalmente eres fuerte; eso te permitirá destacar frente a los demás y mostrar los primeros componentes del tan anhelado éxito. Del otro lado también están aquellos con quienes el ambiente no ha sido muy amable y deben luchar mucho más para salir adelante, en ocasiones alcanzando grados importantes de desarrollo debido a que la adversidad se torna a su favor y la disciplina se vuelve su más leal herramienta. Pero si analizamos en detalle lo que escrito hasta ahora, el trabajo duro sólo tendrá resultados favorables si existe la materia prima, es decir, el Talento Natural, de lo contrario para ambos casos (privilegiados y luchadores) un ambiente enriquecedor que no está enfocado en las fortalezas personales solo traerá resultados mediocres.

Identifica tu Talento Natural y centra tu esfuerzo día a día en encontrar oportunidades para desarrollar tus fortalezas naturales. El conocimiento potenciará tu talento, pero sin este elemento natural tu desempeño no estará por encima del promedio, sin importar la disciplina que pongas en juego.

Finalmente, después de comprender que contamos con un material natural y un ambiente que para bien o para mal nos ofrece las oportunidades de desarrollo que definen nuestra vida, llegamos a nuestro tercer y último elemento, la actitud. La actitud no es más que la repuesta emocional que tienes al combinar los dos anteriores elementos, es decir, puedes tener talento y un ambiente favorable pero los cambios se hacen con acciones y éstas son el resultado de las decisiones que tomas día a día, del modo en que te impulsas y buscas demostrar de qué estás hecho.

Podrás notar que al igual que el ser humano, esta fórmula es integral; todos sus elementos guardan un equilibrio para que puedas alcanzar un desempeño superior, destacar en tu ambiente y demostrar quién eres. El éxito no es más que el equilibrio perfecto entre tus fortalezas naturales, el ambiente y las decisiones que tomas, todo para cumplir un objetivo del que hasta el momento puedes no haber sido consciente; es decir, debes desarrollar ese potencial con el que fuiste diseñado, el cual te hace sentir naturalmente cómodo, feliz; te darás cuenta de que ni el dinero ni la fama importan tanto como la satisfacción de saber que cada decisión que tomas es un paso adelante en ese camino de crecimiento que te permite mostrar lo que genuinamente eres y la razón por la que tu existencia hace la diferencia.

Talento Natural + Oportunidades del ambiente X actitud = éxito

Estos son algunos tips para que dejes a un lado la teoría y pongas en práctica la fórmula del éxito;

  1. Identifica tu talento natural, aquellas habilidades que te permiten resaltar naturalmente y que disfrutas poner en práctica.
  2. Evalúa tu ambiente y responsabilízate, no es tu culpa nacer en un ambiente desfavorable pero sí lo es la vida que decidas construir.
  3. El éxito no es un tema del destino, tú decides día a día quién quieres ser.
  4. Deja de decir que no hay tiempo; siempre hay tiempo para lo que realmente quieres, enfócate en aquello que realmente representa lo que eres.
  5. Planifica tu tiempo, la disciplina y constancia son vitales; 5 minutos diarios enfocados a cumplir tus sueños en un plan a largo plazo hacen la diferencia.
  6. Piensa más en cómo invertir tu tiempo que en cuánto dinero estás ganando.
  7. Valórate, si buscas empleo evalúa primero si esa compañía es coherente con tus sueños.
  8. Valora a los demás, si eres empresario parte de la base según la cual todos los seres humanos son integrales como tú; cuando todos crecen personal y profesionalmente su talento natural estará enfocado en favor de tu negocio.
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